Tipos de celiaquía: clásica a refractaria
Las 5 formas de celiaquía (clásica, no clásica, asintomática, potencial, refractaria) y la sensibilidad al gluten no celíaca. Por qué cambia el seguimiento.
Revisión médica: Dra. Norma Liliana Borja, médica pediatra neonatóloga, celíaca · Reg. Prof. N° 6823 · Última revisión: 26 de septiembre de 2026
Cuando alguien escucha “celiaquía” piensa típicamente en diarrea crónica + dolor abdominal + bajar de peso sin razón. Esa es la forma clásica, y es la que aparece en los manuales de medicina general. Pero la realidad clínica es más amplia: la celiaquía adopta cinco formas distintas, algunas tan diferentes entre sí que dos pacientes con el mismo diagnóstico pueden no tener un solo síntoma en común. Y hay una sexta entidad que se confunde con ella pero no es celiaquía: la sensibilidad al gluten no celíaca.
Esta variedad es uno de los motivos por los que la celiaquía sigue tan subdiagnosticada en adultos. Si tu médico solo busca la forma clásica, va a pasar de largo todas las demás — y vas a quedar años con anemia ferropénica, fatiga crónica, infertilidad o brotes cutáneos sin que nadie sume las pistas.
Este artículo te explica las 5 formas de celiaquía reconocidas según los consensos internacionales actuales (ESsCD 2025, ESPGHAN, Oslo Classification 2013), más la sensibilidad al gluten no celíaca (que no es celiaquía), y por qué la distinción cambia el seguimiento médico de cada paciente.
La clasificación moderna: por qué ya no usamos “típica vs atípica”
Históricamente se hablaba de celiaquía “típica” (con síntomas digestivos) y “atípica” (sin ellos), y de celiaquía “silente” para la que no daba síntomas. En 2013 una reunión internacional de expertos publicó la Oslo Classification of Coeliac Disease, que propuso terminología más precisa para reflejar lo que realmente vemos en clínica — y desaconsejó explícitamente los términos “atípica” y “silente”. Esa clasificación, con ajustes menores, sigue vigente. Acá los usamos solo entre paréntesis, como referencia histórica, porque todavía aparecen en informes y en internet.
Los términos modernos:
- Celiaquía clásica (con malabsorción: diarrea, esteatorrea, pérdida de peso o falla de crecimiento)
- Celiaquía no clásica (antes “atípica”: sin malabsorción, aunque tenga síntomas digestivos como dolor abdominal o constipación)
- Celiaquía asintomática (antes “silente”: sin síntomas, hallada por screening) y subclínica (por debajo del umbral de detección clínica)
- Celiaquía potencial (anticuerpos positivos, biopsia normal)
- Celiaquía refractaria (no responde a dieta sin gluten)
Aparte, y sin ser celiaquía:
- Sensibilidad al gluten no celíaca (NCGS) — se confunde con celiaquía, pero es otra entidad
Más una manifestación cutánea específica: la dermatitis herpetiforme, que muchos consideran “la celiaquía de la piel”.
Veamos cada una.
1. Celiaquía clásica
Es la forma “de libro”. Lo que la define según Oslo 2013 no es tener síntomas digestivos, sino tener signos de malabsorción: diarrea, esteatorrea, pérdida de peso o falla de crecimiento en niños.
Cuadro típico:
- Diarrea crónica (heces blandas, voluminosas, mal olor)
- Esteatorrea (heces grasosas, pegajosas, que flotan)
- Pérdida de peso involuntaria
- En niños: falla de medro (no engordar ni crecer adecuadamente)
- Acompañando a lo anterior: distensión abdominal, gases, dolor abdominal recurrente
Por qué se la llama “clásica”: porque históricamente fue la primera reconocida (descrita por Samuel Gee en 1888) y es la que aparece en los libros de pregrado.
Quiénes la presentan más:
- Bebés y niños pequeños tras introducir gluten (típicamente 6 meses - 2 años)
- Adultos con celiaquía severa de larga evolución
Hallazgos típicos en estudios:
- Anti-tTG IgA muy elevada (>10x el límite superior normal frecuente)
- Biopsia duodenal: atrofia vellositaria moderada a severa (Marsh 3a-3c)
- Déficits nutricionales múltiples (hierro, B12, ácido fólico, vitamina D, calcio)
Cuidado: aunque sea la forma “típica”, es minoría de los casos en adultos. La mayoría de adultos celíacos hoy presentan formas no clásicas. Si tu médico descarta celiaquía porque “no tenés diarrea”, está equivocado.
2. Celiaquía no clásica (antes “atípica”)
Hay síntomas, pero sin malabsorción. Según Oslo 2013, entra acá cualquier celíaco que no tenga diarrea, esteatorrea, pérdida de peso ni falla de crecimiento — aunque sí tenga síntomas digestivos como dolor abdominal, distensión o constipación. Muchas veces predomina la sintomatología extra-digestiva, y los síntomas intestinales, cuando existen, son leves o tan crónicos que la persona los considera “normales”.
Cuadros típicos:
Hematológicos
- Anemia ferropénica refractaria (una de las presentaciones más frecuentes en adultos con celiaquía no diagnosticada, sobre todo en mujeres)
- Déficit aislado de B12 o folato
- Anemia macrocítica sin causa clara
Óseo
- Osteopenia / osteoporosis prematura
- Dolor óseo difuso
- Fracturas por trauma menor
Neurológicos
- Cefalea crónica
- Neuropatía periférica (hormigueos, adormecimiento de manos/pies)
- Ataxia (problemas de coordinación). La llamada “ataxia por gluten” es un trastorno relacionado con el gluten que puede darse incluso sin enteropatía, es decir, sin daño intestinal
- Niebla mental (“brain fog”)
Reproductivos
- Infertilidad inexplicada (especialmente en mujeres jóvenes)
- Abortos espontáneos a repetición
- Menarca tardía / menopausia precoz
Dermatológicos
- Aftas orales recurrentes
- Caída anormal de cabello
- (La dermatitis herpetiforme se trata aparte, ver sección 7)
Hepáticos
- Transaminasas elevadas sin causa hepática evidente (“hepatitis criptogénica”)
Bucales
- Defectos del esmalte dental (en niños)
- Aftas recurrentes (en niños y adultos)
El problema clínico: estos síntomas se atribuyen a “estrés”, “anemia de origen menstrual”, “predisposición familiar” — y nadie pide los anticuerpos. La celiaquía no clásica es la principal causa de retraso diagnóstico en adultos. El promedio de demora entre síntomas y diagnóstico en adultos suele ser de varios años.
Cuándo sospecharla: cualquier paciente con anemia ferropénica que no se corrige con hierro oral, transaminasas altas sin causa, osteoporosis precoz, infertilidad inexplicada o neuropatía debe tener al menos anti-tTG IgA + IgA total en sangre, aunque no tenga ningún síntoma digestivo.
3. Celiaquía asintomática (antes “silente”) y subclínica
Oslo 2013 separa dos situaciones que antes se mezclaban bajo “silente”:
- Asintomática: el paciente no tiene ningún síntoma — ni clásico ni no clásico — ni siquiera cuando el médico le pregunta dirigidamente.
- Subclínica: la enfermedad está por debajo del umbral de detección clínica; no hay síntomas que motiven una consulta, pero puede haber alteraciones de laboratorio (anemia leve, ferritina baja, transaminasas elevadas) que aparecen en un análisis de rutina.
En ambos casos, la celiaquía se descubre por screening incidental:
- Tamizaje a familiares de primer grado de un celíaco
- Estudios preoperatorios donde aparece anemia
- Tamizaje en pacientes con diabetes tipo 1, tiroiditis autoinmune u otras condiciones de riesgo
- Hallazgo casual en una endoscopía hecha por otra razón
¿Existe realmente celiaquía sin síntomas? Sí. La biopsia muestra atrofia vellositaria — daño real — pero el paciente vivió toda su vida con eso y no notó nada. O bien tiene síntomas que normalizó (cansancio leve, distensión ocasional).
¿Por qué tratarla si no hay síntomas? Porque el daño está, y a largo plazo aumenta el riesgo de:
- Osteoporosis temprana
- Linfoma intestinal de células T (raro pero real)
- Otras enfermedades autoinmunes asociadas
- Subfertilidad y complicaciones obstétricas
- Déficits nutricionales silenciosos que afectan la salud a largo plazo
Manejo: dieta sin gluten estricta de por vida, exactamente igual que cualquier celíaco con síntomas. La motivación para sostener la dieta es más difícil porque “no me siento mal” — pero el riesgo a 20-30 años existe.
4. Celiaquía potencial
Aquí entra un cuadro particular:
- Anticuerpos POSITIVOS (anti-tTG IgA elevada, anti-EMA positivos)
- HLA-DQ2 o DQ8 positivos
- Biopsia duodenal NORMAL (sin atrofia vellositaria, máximo Marsh 0-1)
Es decir, el paciente tiene señales serológicas de celiaquía pero el intestino todavía no se dañó. La inmunidad ya está reaccionando contra el gluten, pero la atrofia no se ha establecido.
¿Qué significa?
- En algunos casos progresa a celiaquía clásica/no clásica con el tiempo (años a décadas)
- En otros casos los anticuerpos se mantienen positivos sin progresar
- En otros se normalizan espontáneamente
Manejo (según ESsCD 2025):
Lo primero es confirmar que el diagnóstico es real: la guía pide repetir la serología (con el paciente comiendo gluten suficiente) para descartar un positivo transitorio o falso, asegurarse de que se tomaron biopsias suficientes, y agregar el HLA-DQ2/DQ8 para descartar un falso positivo serológico (un HLA negativo cierra el caso). Después, el camino depende de si hay síntomas:
- Con síntomas persistentes: repetir la serología en 3-6 meses manteniendo el gluten en la dieta, si el paciente lo tolera. Si no lo tolera, iniciar dieta sin gluten supervisada por nutricionista.
- Sin síntomas: continuar con dieta con gluten, pero con seguimiento clínico y endoscópico, porque alrededor de un tercio desarrolla atrofia durante el seguimiento (y otro tercio normaliza los anticuerpos).
Si te encontrás en esta situación, pedí segunda opinión gastroenterológica antes de iniciar dieta o de descartar diagnóstico.
5. Celiaquía refractaria
Es la complicación más temida de la celiaquía: el paciente con diagnóstico confirmado sigue con síntomas persistentes y atrofia vellositaria a pesar de hacer dieta sin gluten estricta y verificada durante al menos 12 meses.
Importante distinción: la mayoría de pacientes que “no responden” a la dieta en realidad están consumiendo gluten sin saberlo (contaminación cruzada en casa o en restaurantes, errores de etiquetado, productos “naturalmente sin gluten” contaminados). La celiaquía refractaria verdadera es rara: afecta aproximadamente al 0,3-2% de los adultos celíacos, y los estudios poblacionales la ubican en torno al 1% o menos (ESsCD 2025).
Antes de etiquetar como refractaria, hay que descartar:
- Exposición oculta a gluten (revisar dieta con nutricionista especializada en celiaquía)
- Intolerancia secundaria a lactosa o fructosa (frecuente al inicio del tratamiento)
- Sobrecrecimiento bacteriano (SIBO)
- Insuficiencia pancreática exocrina
- Colitis microscópica (colitis colágena o linfocítica)
- Otra enteropatía coexistente
Cuando todo lo anterior está descartado y la atrofia persiste, recién se considera celiaquía refractaria, que se subdivide en:
- Tipo I: linfocitos intraepiteliales con fenotipo normal. Mejor pronóstico. Primera línea: budesonida (un corticoide de acción intestinal); en casos seleccionados se recurre a inmunosupresores como la azatioprina.
- Tipo II: linfocitos intraepiteliales aberrantes (clonalidad anormal). Es pre-linfoma y tiene mucho peor pronóstico — riesgo elevado de linfoma asociado a enteropatía (EATL).
Cuándo sospecharla: celíaco diagnosticado con dieta estricta verificada por nutricionista, sin contaminación, habitualmente con anti-tTG negativos pero síntomas persistentes (diarrea, pérdida de peso) más de un año después del diagnóstico. Requiere derivación a centro especializado.
6. Sensibilidad al gluten no celíaca (NCGS)
Importante: NCGS NO es celiaquía. Es una entidad clínica distinta donde:
- Hay síntomas al consumir gluten (digestivos, fatiga, niebla mental, cefalea)
- Los síntomas mejoran al sacar el gluten
- Anticuerpos negativos (anti-tTG, anti-EMA, anti-DGP — todos negativos)
- Biopsia duodenal normal (sin atrofia)
- HLA-DQ2/DQ8 puede ser positivo o negativo (sin valor diagnóstico aquí)
¿Es real? Sí, está reconocida por consensos internacionales: el consenso de Londres 2012 (Sapone et al.) la definió, y los criterios de Salerno (reunión de expertos de 2014, publicados en 2015) fijaron cómo diagnosticarla; ESsCD la reafirma, hoy bajo el nombre de “sensibilidad al trigo no celíaca”. Pero su mecanismo todavía es objeto de investigación — no está claro si el gluten es el agente causal directo o si hay otros componentes del trigo involucrados (fructanos, ATIs, lectinas).
Diferencias prácticas con celiaquía:
| Característica | Celiaquía | NCGS |
|---|---|---|
| Anticuerpos | Positivos | Negativos |
| Biopsia | Atrofia | Normal |
| Daño intestinal | Sí | No |
| Riesgo de complicaciones a largo plazo | Real (osteoporosis, linfoma) | No documentado |
| Dieta sin gluten | Estricta de por vida | Estricta solo si síntomas |
| Contaminación cruzada | Daño real | Solo síntomas |
| Diagnóstico definitivo | Anticuerpos + biopsia | Por exclusión de celiaquía Y alergia al trigo (con gluten en la dieta), más reto controlado |
Cómo se diagnostica en serio: no alcanza con “me siento mejor sin gluten”. Según ESsCD 2025 y Salerno, primero hay que excluir celiaquía y alergia al trigo con el paciente todavía comiendo gluten, y después hacer un reto controlado (idealmente a ciegas, con placebo) para confirmar que los síntomas reaparecen con el gluten. Las guías advierten sobre el efecto nocebo: la expectativa de sentirse mal puede generar síntomas por sí sola, y por eso el reto a ciegas importa.
¿Por qué importa la distinción?
- Para el paciente celíaco: la contaminación cruzada genera daño aunque no haya síntomas. Hay que ser estricto siempre.
- Para el paciente con NCGS: puede flexibilizar más. Los síntomas son la guía. No hay evidencia de que una contaminación ocasional genere daño intestinal a largo plazo (aunque sí síntomas).
Cuidado clínico: nunca empezar dieta sin gluten antes del diagnóstico. Si lo hacés, los anticuerpos se negativizan y la biopsia se normaliza — perdés la capacidad de diferenciar celiaquía de NCGS. Resultado: nunca sabés cuál tenés, y vivís con dudas.
7. Dermatitis herpetiforme
Algunos médicos la llaman “celiaquía de la piel”. Es una manifestación cutánea específica:
- Lesiones extremadamente pruriginosas (picazón intensa)
- Vesículas y pápulas agrupadas en racimos
- Localización característica: codos, rodillas, glúteos, cuero cabelludo, espalda
- Distribución simétrica (lados similares del cuerpo)
Mecanismo: depósitos de IgA en la dermis papilar, secundarios a la respuesta inmune al gluten.
Diagnóstico:
- Biopsia cutánea de piel sana adyacente a la lesión con inmunofluorescencia directa mostrando depósitos granulares de IgA — este es el diagnóstico, no los anticuerpos en sangre
- Anticuerpos celíacos (anti-tTG IgA + IgA total) positivos en la mayoría, pero pueden ser negativos sin descartar la enfermedad
- HLA-DQ2/DQ8 positivos casi siempre
Tratamiento:
- Dieta sin gluten estricta de por vida (igual que celiaquía clásica)
- Dapsona para alivio sintomático rápido del picor (la dieta tarda meses en mejorar las lesiones cutáneas)
Punto clave: todo paciente con dermatitis herpetiforme tiene celiaquía aunque la biopsia intestinal sea normal. La inversa no es cierta: solo una minoría de celíacos desarrolla dermatitis herpetiforme.
¿Qué tipo de celiaquía tengo yo?
Si te diagnosticaron, lo más probable es:
Anti-tTG IgA muy elevada + biopsia con atrofia clara + malabsorción (diarrea, esteatorrea, pérdida de peso, falla de crecimiento) → celiaquía clásica Anti-tTG IgA muy elevada + biopsia con atrofia + sin malabsorción (anemia, osteoporosis, dolor abdominal, constipación, etc.) → celiaquía no clásica Anti-tTG IgA positiva + biopsia con atrofia + sin síntomas → celiaquía asintomática (antes “silente”) Anti-tTG IgA positiva + biopsia normal o Marsh 0-1 + HLA positivo → celiaquía potencial Diagnóstico confirmado + dieta estricta + síntomas persistentes >12 meses → considerar refractaria (con consulta especializada) Sin anticuerpos + sin atrofia + síntomas con gluten → posible NCGS (antes hay que descartar alergia al trigo y confirmar con reto controlado) Lesiones cutáneas características + IgA en piel → dermatitis herpetiforme
Por qué la distinción importa
No es solo una cuestión académica. Cada forma tiene seguimiento médico distinto:
- Clásica y no clásica: dieta + control de déficits nutricionales + densitometría ósea + seguimiento anual
- Asintomática / subclínica: dieta + seguimiento anual para verificar adherencia (no hay síntomas que te avisen)
- Potencial: confirmar el diagnóstico (repetir serología, HLA) y luego, según haya o no síntomas, repetir serología en 3-6 meses o seguimiento clínico y endoscópico manteniendo el gluten
- Refractaria: derivación a centro especializado (NICE NG20)
- NCGS: dieta flexible según síntomas, sin riesgo a largo plazo documentado
- Dermatitis herpetiforme: dermatólogo + gastroenterólogo + considerar dapsona inicial
Si tu médico no clasifica tu cuadro en ninguna de estas formas o te dice solo “tenés celiaquía” sin detalle, pedí especificación. Es información clínica relevante que define tu seguimiento de por vida.
Recomendaciones para vos
- Conocé tu tipo exacto — pedí a tu gastroenterólogo que te explique qué forma tenés y por qué.
- Guardá copias de tus estudios iniciales (anticuerpos + biopsia + HLA si lo tenés) — son la base diagnóstica de por vida.
- Si tenés celiaquía potencial: segunda opinión gastroenterológica antes de decidir.
- Si pensás que tu cuadro es refractario: revisá exhaustivamente tu dieta con nutricionista especializada antes de avanzar.
- Si sospechás NCGS: no empieces dieta sin diagnóstico — hacé los anticuerpos primero.
Lecturas complementarias
- Diagnóstico de celiaquía 2025: la guía completa con los nuevos cambios ESsCD
- Detección de celiaquía por edad: bebés, niños, adolescentes, adultos y mayores
Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si tenés dudas sobre qué tipo de celiaquía o sensibilidad al gluten podés tener, consultá con tu médico o gastroenterólogo.
Fuentes
Base de la revisión médica: Las guías ESsCD 2025 y 2019 y ESPGHAN 2020, las definiciones de Oslo (2013) y los consensos de Londres (2012) y Salerno (2015) sobre sensibilidad al gluten no celíaca.
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Los enlaces llevan a la publicación original, a su registro en PubMed/PMC o al sitio oficial del organismo que la emite.