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Celiaquía y salud bucal: dientes y aftas que dan pistas

El esmalte dental dañado y las aftas a repetición pueden ser la primera señal de una celiaquía sin diagnosticar. Qué dicen las guías y cuándo sospechar.

Por Equipo SGP ·

Revisión médica: Dra. Norma Liliana Borja, médica pediatra neonatóloga, celíaca · Reg. Prof. N° 6823 · Última revisión: 26 de septiembre de 2026

Fotografía editorial cálida de un consultorio odontológico con espejo dental y luz natural de mañana, en tonos beige trigo y terracota, sin texto ni personas reconocibles

Hay señales de celiaquía que no aparecen en un análisis de sangre de rutina ni en una ecografía: aparecen en el espejo del dentista. Un esmalte con manchas y surcos que no se explican por caries ni por flúor de más. Aftas que vuelven una y otra vez, resisten los enjuagues y los geles, y no tienen ninguna causa clara. Para una parte de las personas con celiaquía sin diagnosticar, la boca da la primera pista antes que el intestino.

Esta nota explica qué son los defectos de esmalte y las aftas asociados a la celiaquía, por qué pasan, qué dicen las guías internacionales sobre cuándo sospechar, y qué se puede —y qué no se puede— esperar de la dieta sin gluten en cada caso.

Dos signos bucales, dos historias distintas

Conviene separarlos desde el principio, porque se comportan de manera muy diferente:

  • Los defectos de esmalte son una marca permanente. Ocurrieron en el pasado, mientras el diente se estaba formando, y quedan ahí: la dieta sin gluten no los revierte.
  • Las aftas recurrentes (estomatitis aftosa) son un problema activo. Pueden aparecer en cualquier momento y, en el subgrupo de personas donde están relacionadas con el gluten, suelen mejorar con la dieta sin gluten.

Los dos, sin embargo, comparten algo importante: son manifestaciones extraintestinales reconocidas de la celiaquía, y las guías clínicas los incluyen entre los motivos para pedir la serología.

Los números: cuántos celíacos tienen estos signos (y al revés)

Los estudios varían bastante según la población, la edad y el criterio usado para clasificar los defectos, así que lo honesto es dar rangos:

  • Defectos de esmalte: la revisión sistemática de Lucchese et al. (Journal of Clinical Medicine, 2023) encontró defectos de esmalte en el 42,5% de las personas con celiaquía de los estudios analizados, frente al 15% de los controles. En la revisión sistemática de Inchingolo et al. (2024), los estudios incluidos reportan cifras muy dispares, desde alrededor de un tercio hasta más del 80% de los celíacos; por ejemplo, un estudio pequeño con 25 niños celíacos y 25 controles encontró defectos en el 48% frente al 16%. En el estudio clásico de Aine et al. (1990) en adultos, el 83% de los celíacos tenía defectos sistemáticos, frente al 4% de los controles.
  • Aftas recurrentes: en la revisión de Lucchese, alrededor de un tercio de los celíacos tenía estomatitis aftosa recurrente, frente a cerca del 13% de los controles. En un estudio italiano con 269 niños y adolescentes celíacos (Campisi et al., 2008), las aftas aparecieron en el 22,7%, frente al 7,1% de 575 controles.
  • En sentido inverso, celiaquía en personas que consultan por aftas: acá los números son más bajos. En un estudio iraní con 247 pacientes con aftas recurrentes (Shakeri et al., 2009), el 2,83% (7 pacientes) tenía enteropatía por gluten —4 de ellos solo con lesión mínima (Marsh I), que hoy no alcanza para confirmar celiaquía—, frente a una prevalencia estimada del 0,9% en la población general de ese país: unas tres veces más, pero lejos de ser la mayoría de los casos de aftas.

La lectura: en los estudios, los defectos de esmalte y las aftas aparecen con más frecuencia en celíacos que en controles, aunque con cifras muy variables, y la boca es uno de los lugares donde la celiaquía puede dejar huellas visibles.

Por qué pasa: dos mecanismos distintos

En el esmalte, el daño combinaría dos factores. Por un lado, el nutricional: el esmalte se forma (amelogénesis) a través de células especializadas llamadas ameloblastos, un proceso que depende de un buen aporte de calcio, fosfato y vitamina D, nutrientes que la celiaquía activa dificulta absorber. Por otro lado, uno inmunológico: se propuso que anticuerpos generados durante la enfermedad activa podrían reaccionar contra proteínas de la matriz del esmalte, como la amelogenina y la ameloblastina, interfiriendo con la mineralización. La revisión de Lucchese et al. recoge ambas hipótesis; la guía ESsCD 2019 aclara que el mecanismo exacto no se conoce, aunque se sospecha un daño de origen inmune.

Lo que hace este daño particular es el momento. Según la guía ESsCD 2019, si la celiaquía aparece mientras se están formando los dientes permanentes, es decir, antes de los 7 años, pueden quedar alteraciones en la estructura del esmalte; se las vio incluso en chicos de 3 o 4 años. Por eso los defectos son simétricos y cronológicos: aparecen en las mismas piezas en los cuatro cuadrantes, sobre todo en incisivos y molares, porque todas se estaban formando al mismo tiempo.

En las aftas, el mecanismo no está tan claro. Se manejan varias hipótesis: deficiencias asociadas a la malabsorción (hierro, ácido fólico, vitamina B12), un componente inmunológico de la mucosa oral y la inflamación general de la enfermedad activa. A diferencia del esmalte, la mucosa oral se renueva constantemente; por eso, cuando el gluten es el desencadenante de fondo, retirarlo puede traducirse en menos episodios.

Qué dicen las guías internacionales

Acá el consenso es consistente, aunque con matices en la fuerza de cada recomendación:

  • La NICE NG20 distingue claramente entre los dos signos: recomienda ofrecer la serología de celiaquía a personas con aftas bucales graves o persistentes —una recomendación de mayor peso—, mientras que ante defectos del esmalte dental recomienda considerar el testeo, dentro de un listado que incluye trastornos óseos metabólicos, síntomas neurológicos inexplicados y síndrome de Down.
  • Las guías europeas ESsCD 2019 y ESsCD 2025 incluyen las aftas recurrentes y los defectos de esmalte entre las situaciones en las que corresponde pedir la serología. La de 2025 suma además la hipomineralización molar-incisiva (MIH), un defecto del esmalte que afecta sobre todo a primeros molares e incisivos permanentes.
  • La guía ESsCD 2019 dedica además un apartado a los odontólogos: considerar la celiaquía ante defectos de esmalte, aftas recurrentes o ambos; preguntar por otros síntomas (dolor abdominal, diarrea, bajo peso, poco crecimiento, anemia, cansancio) y por diabetes tipo 1 o tiroiditis; consultar con el médico del paciente si hay sospecha, y no recomendar la dieta sin gluten sin un diagnóstico confirmado.

En la práctica, el consultorio odontológico puede terminar siendo la puerta de entrada al diagnóstico, sobre todo cuando los defectos son simétricos y no tienen otra explicación.

Cómo se confirma la sospecha

El panel inicial es el mismo que para cualquier sospecha de celiaquía:

  1. Anti-tTG IgA + IgA total: la serología de base, tanto en niños (ESPGHAN 2020) como en adultos. Si querés entender cómo se lee este resultado, tenemos una guía completa del anti-tTG IgA.
  2. Evaluación odontológica que documente el patrón de los defectos (simetría, cronología, piezas afectadas) y descarte otras causas frecuentes, como la fluorosis dental o los traumatismos.
  3. Revisión de otras pistas, si las hay: anemia, fatiga, antecedentes familiares, otra enfermedad autoinmune. La evaluación integral suma peso a la sospecha.

Un detalle que cambia el resultado: no dejar el gluten antes de la serología. Sin gluten en la dieta los anticuerpos bajan y el análisis puede salir falsamente negativo. Si la serología es positiva, el paso siguiente (habitualmente, confirmar con biopsia duodenal) lo define el gastroenterólogo; recién con el diagnóstico confirmado se empieza la dieta.

Qué esperar de la dieta sin gluten en cada caso

Acá es donde conviene ser honestos y no prometer de más:

  • El esmalte ya formado no se recupera. Los dientes que ya terminaron de mineralizarse antes del diagnóstico van a conservar sus defectos. Existen tratamientos estéticos (microabrasión, resinas, carillas) que un odontólogo puede evaluar caso por caso, pero eso es manejo cosmético, no reversión del defecto.
  • Los dientes que todavía se están formando podrían protegerse. Si el diagnóstico llega en la infancia, antes de que terminen de formarse los dientes permanentes (aproximadamente antes de los 7 años), controlar la enfermedad con dieta estricta apunta a evitar que la enfermedad activa siga marcando los dientes que faltan. Es una deducción del mecanismo, no algo medido en estudios.
  • Las aftas, cuando están relacionadas con el gluten, suelen mejorar. En el estudio italiano de Campisi et al., el 71,7% (33 de 46) de los niños celíacos con aftas que hicieron dieta estricta tuvo menos episodios o dejó de tenerlos. Si las aftas persisten pese a una dieta bien llevada, corresponde buscar otras causas con el médico u odontólogo: deficiencias puntuales de hierro, B12 o ácido fólico, u otro desencadenante no relacionado con la celiaquía.

Si sos padre o madre de un niño o niña celíaca

El dato más accionable de esta nota es para las familias con diagnóstico reciente en la infancia: si tu hijo o hija fue diagnosticado antes de los 7 años, sostener la dieta sin gluten estricta cuida el intestino y, posiblemente, también el esmalte de los dientes permanentes que todavía se están formando. Es una razón más, chica pero concreta, para no relajar la dieta “porque total no se nota” en los primeros años.

Una lista para llevar al odontólogo o al pediatra

Si algo de esta nota te hizo ruido, estos datos ordenan la consulta:

  • Qué ves en los dientes: manchas, opacidades, surcos o esmalte rugoso; en qué piezas, y si aparecen igual de los dos lados.
  • Cómo son las aftas: cuántos episodios por año, cuánto duran y si respondieron a los geles o enjuagues habituales.
  • Otras pistas: anemia, cansancio, poco aumento de peso o de talla, diarrea o distensión, diabetes tipo 1 o tiroiditis, familiares celíacos.
  • Qué pedir: anti-tTG IgA más IgA total, sin haber dejado el gluten antes.
  • Si ya hay diagnóstico de celiaquía: contárselo al odontólogo, que puede seguir el esmalte y evaluar tratamientos estéticos si los defectos molestan.

Si querés entender el proceso diagnóstico completo, podés revisar nuestra guía del diagnóstico de celiaquía según ESsCD o cómo cambian las señales según la edad en nuestra nota sobre detección de celiaquía por edad. Si te interesa otro hallazgo de laboratorio que también puede ser la primera pista, tenemos una nota sobre celiaquía y anemia ferropénica. Y si ya tenés el diagnóstico y querés cuidar el detalle de la higiene bucal diaria, mirá nuestra guía de pasta dental sin gluten.

Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si notás cambios en tu esmalte dental o convivís con aftas recurrentes, consultá con tu odontólogo y con tu médico de cabecera o gastroenterólogo.

Preguntas frecuentes

▼ ¿Los defectos de esmalte por celiaquía se curan con la dieta sin gluten?
No. Son defectos estructurales que se produjeron mientras el diente se estaba formando, y el esmalte no se regenera una vez terminado: la revisión sistemática de 2024 (Inchingolo et al.) lo resume como un daño irreversible que no retrocede con la dieta sin gluten. Como el defecto aparece cuando la enfermedad está activa mientras se forman los dientes permanentes (antes de los 7 años, según la guía ESsCD 2019), es razonable pensar que un diagnóstico temprano protege los dientes que todavía se están formando, aunque eso no se midió de forma directa.
▼ ¿Qué aspecto tienen los defectos de esmalte asociados a la celiaquía?
Suelen ser opacidades blanquecinas, amarillentas o marrones, esmalte de superficie rugosa, surcos horizontales o pequeñas depresiones. Lo que más orienta es el patrón: según la guía ESsCD 2019, aparecen de forma simétrica y cronológica en los cuatro cuadrantes, sobre todo en incisivos y molares permanentes. La clasificación de Aine los gradúa de I a IV según su gravedad, desde cambios de color hasta defectos estructurales severos; en varios de los estudios revisados predominan los de grado I.
▼ ¿Un adulto también puede tener defectos de esmalte por celiaquía?
Sí. El esmalte de los dientes permanentes se forma en la infancia, así que un adulto con defectos simétricos y cronológicos probablemente tuvo la enfermedad activa de chico, aunque nadie lo supiera. En el estudio de Aine et al. (1990) con 40 adultos celíacos, el 83% tenía este tipo de defectos, frente al 4% de los controles, y los autores remarcaron que el dentista puede sospechar celiaquía aun sin síntomas digestivos.
▼ ¿La celiaquía hace que haya más caries?
No está claro. En la revisión sistemática de 2024 (Inchingolo et al.), algunos estudios encontraron un índice de caries más alto en niños celíacos que en controles, otros encontraron más caries en los dientes de leche pero no en los permanentes, y otros no encontraron diferencias (en un estudio en adultos con celiaquía controlada, la experiencia de caries fue similar a la de los controles). En un estudio, los chicos con defectos de esmalte tenían más caries, así que los controles odontológicos regulares valen doble cuando hay defectos.

Fuentes

Base de la revisión médica: NICE NG20 (2015), las guías ESsCD 2019 y ESsCD 2025 (Al-Toma et al., United European Gastroenterology Journal), ESPGHAN 2020 (Husby et al., Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition), las revisiones sistemáticas de Lucchese et al. (Journal of Clinical Medicine, 2023) e Inchingolo et al. (Journal of Clinical Medicine, 2024) y los estudios de Aine et al. (1990), Campisi et al. (2008) y Shakeri et al. (2009).

  1. NICE. Coeliac disease: recognition, assessment and management (NG20). 2015. nice.org.uk ↗
  2. Al-Toma A, Volta U, Auricchio R, et al. European Society for the Study of Coeliac Disease (ESsCD) guideline for coeliac disease and other gluten-related disorders. United European Gastroenterol J. 2019;7(5):583-613. doi:10.1177/2050640619844125 Texto completo (PMC) ↗
  3. Al-Toma A, Zingone F, Branchi F, et al. European Society for the Study of Coeliac Disease 2025 updated guidelines on the diagnosis and management of coeliac disease in adults. Part 1: diagnostic approach. United European Gastroenterol J. 2025;13(10):1855-1886. doi:10.1002/ueg2.70119 Texto completo (PMC) ↗
  4. Husby S, Koletzko S, Korponay-Szabó I, et al. European Society Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition guidelines for diagnosing coeliac disease 2020. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2020;70(1):141-156. doi:10.1097/MPG.0000000000002497 PubMed ↗
  5. Lucchese A, Di Stasio D, De Stefano S, et al. Beyond the gut: a systematic review of oral manifestations in celiac disease. J Clin Med. 2023;12(12):3874. doi:10.3390/jcm12123874 Texto completo (PMC) ↗
  6. Inchingolo AD, Dipalma G, Viapiano F, et al. Celiac disease-related enamel defects: a systematic review. J Clin Med. 2024;13(5):1382. doi:10.3390/jcm13051382 Texto completo (PMC) ↗
  7. Aine L, Mäki M, Collin P, et al. Dental enamel defects in celiac disease. J Oral Pathol Med. 1990;19(6):241-245. doi:10.1111/j.1600-0714.1990.tb00834.x PubMed ↗
  8. Campisi G, Di Liberto C, Carroccio A, et al. Coeliac disease: oral ulcer prevalence, assessment of risk and association with gluten-free diet in children. Dig Liver Dis. 2008;40(2):104-107. doi:10.1016/j.dld.2007.10.009 PubMed ↗
  9. Shakeri R, Zamani F, Sotoudehmanesh R, et al. Gluten sensitivity enteropathy in patients with recurrent aphthous stomatitis. BMC Gastroenterol. 2009;9:44. doi:10.1186/1471-230X-9-44 Texto completo (PMC) ↗

Los enlaces llevan a la publicación original, a su registro en PubMed/PMC o al sitio oficial del organismo que la emite.